¿Qué es un gato?

etologiaUn gato doméstico es un gato nacido de una gata domesticada que ha sido socializado desde muy temprano y está acostumbrado a vivir con gente. Los gatos callejeros que experimentan el contacto con la gente y los entornos domésticos a una temprana edad, también serán considerados gatos domesticados.

Aunque son de la misma especie, el gato domesticado que convive con las personas no se puede asimilar totalmente a los gatos libres.

Los gatos semi salvajes (semi-feral o «gatos de la calle») de origen doméstico, nacidos y criados en proximidad de la gente pero sin contacto directo con las personas, aceptan alimentación y contactos mínimos con los alimentadores habituales. Algunos gatos pueden adaptarse bien a convivir con personas si se socializan desde las 2 semanas de vida.

Gato «feral»: aunque tenga como origen el gato doméstico, es un gato que no está socializado. Nació y se ha criado en un hábitat natural sin tener nunca contacto con las personas.

El gato es un cazador
El gato se ha desarrollado físicamente y conductualmente para ser un cazador especialista. Su vista y los ruidos que emiten sus presas son sus motivaciones principales. Los ritmos naturales del gato encajan con los momentos en los que sus presas están más activas y vulnerables, por lo general al amanecer y el crepúsculo y durante la primavera y el verano. Pueden traer presas a casa y el comportamiento de caza alcanza su máximo cuando los gatos tienen entre uno y tres años. Los gatos necesitan el espacio y la ocasión de dar salida a estas motivaciones, los que puedan saldrán fuera a cazar, incluso pueden desaparecer algunos días durante las temporadas altas de caza.

El gato es un carnívoro
El gato ha sido un cazador tan hábil que se ha desarrollado como carnívoro incapaz de sobrevivir o prosperar sin componentes que se encuentran en la carne, como la taurina, aunque actualmente se sinteticen estos elementos de forma química, en cualquier tipo de pienso.
No son capaces de procesar con su metabolismo ciertos productos o medicinas. Muchos compuestos adecuados para perros o personas pueden ser tóxicos para ellos. Los gatos que no pueden acceder al exterior necesitan malta o hierba para purgarse.

El gato es territorial
El territorio es el espacio que un gato normalmente defendería y que comprende todos los recursos que necesita para vivir, prosperar y desarrollar sus conductas naturales.
Los gatos siempre defienden su territorio, a menudo están más unidos al territorio que a las personas y no necesariamente toleran a otros gatos en su casa o en casas vecinas. Pueden sentirse amenazados y luchar o tratar de ocultarse cuando existen amenazas en su hábitat. Si su territorio es muy limitado (como cuando no pueden acceder al exterior) se le deben proporcionar estímulos. Raramente dejan su territorio de forma voluntaria, por esta razón debemos tener en cuenta el apego que sienten por su hábitat y tomar decisiones correctas cuando, por el motivo que sea, debemos cambiarlo de territorio, así como entender que marcan este espacio frotándose, afilándose las garras o rociando con orina.

El gato es ágil
El gato combina equilibrio, coordinación, flexibilidad y fuerza, características que le permiten explorar el territorio de forma tridimensional, cazar silenciosamente y evitar el peligro. Fisiológicamente están perfectamente adaptados para momentos cortos, intensos y frecuentes de actividad (esos «minutos locos») más que para los largos.
Un gato en un piso usará las tres dimensiones del espacio, por lo que debemos poner a su disposición elementos que le permitan trepar y descansar o vigilar desde las alturas. A menudo entran en sitios insólitos o inaccesibles.

El gato es sensible a los olores
Son sumamente sensibles a olores, sonidos y vibraciones que los humanos no podemos detectar. Usan el olor para comunicarse entre ellos y definir su territorio, así como las glándulas de la cara, cola y barbilla y el marcaje con orina o excrementos para diferentes circunstancias.
En un piso, el uso de limpiadores, desinfectantes o de otros productos con fuertes olores, puede ser un problema para ellos. Dejan mensajes de olor para sentirse seguros, cuando están relajados marcan con las glándulas de su cara, si se sienten inseguros en casa pueden recurrir a señales más fuertes como el rociado de orina, para calmarse.

El gato es autosuficiente
El gato no necesita tener otros gatos a su alrededor. Puede cazar para sí, encontrar su escondite y defender su territorio de forma autónoma. Puede mantenerse limpio y afilar sus garras, protegerse siendo sumamente consciente de su entorno, utilizando su agilidad, velocidad y fuerza para evitar problemas o dificultades.
Si siente que la fuga no es una opción, usará sus armas de caza para defenderse. No tienen ninguna exigencia biológica para buscar compañía (menos en los tiempos reproductores) y se sienten equilibrados cuando están solos. No forman grupos estructurados ni existen jerarquías de dominación en grupos de gatos.
Los gatos pueden decidir no ser dependientes ni interactuar con la gente, algunos se estresan compartiendo territorio con otros gatos o por no poder cazar. Si un territorio no proporciona lo que el gato necesita, su instinto hará que busque un nuevo hábitat (tanto si vive en libertad como si vive en un piso). Si se siente amenazado intentará huir u ocultarse.

El gato es muy consciente
Al ser un cazador solitario, el gato necesita un sistema especializado que le permita reaccionar muy rápidamente a la oportunidad de alimentarse y de evitar el peligro, por ello es muy reactivo y muy consciente de su entorno.
Al ser una presa para otros individuos, la vigilancia es esencial para ellos, aunque puedan dormir dos terceras partes del día.
Se puede estresar por cosas, sonidos y olores nuevos o repentinos y reaccionar rápidamente si se les molesta o están asustados.

El gato es emocional
El gato no tiene unas características faciales que nos permitan reconocer fácilmente sus estados emocionales, pero ello no significa que, para sobrevivir, no sienta miedo, placer, frustración… estas emociones son imprescindibles para reconocer la calidad de su entorno y para que aprenda a sobrevivir.
Las emociones y comportamientos del gato pueden cambiar muy rápidamente, la rutina y la previsibilidad en la vida de un gato reducen el estrés y mejoran su calidad de vida, los cambios en el comportamiento (como dormir más o evitar el contacto) pueden indicar un cambio emocional o problemas de salud.

El gato es adaptable
El gato puede sobrevivir y prosperar en muchas circunstancias ambientales y sociales. Puede vivir en grupos (donde escogerá a sus compañeros) donde haya alimento y refugio a su alcance. Se adapta a soportar la alta densidad de gatos que tenemos en nuestras casas y en las colonias. Se adapta a nuestro modo de vida, nuestra actividad y a disponer de alimento cuando estamos en casa, así como a una amplia gama de compañeros, como las personas, los perros y otros animales con los que les hacemos compartir la vida.

Los gatos, sin embargo, también tienen sus límites de adaptabilidad y pueden surgir problemas, estresarse y empezar a generar una serie de comportamientos molestos (para nosotros) como conductas de eliminación inadecuadas, timidez o agresividad. Estas conductas forman parte de su repertorio natural, aunque no encajen con lo que se espera de un animal encerrado en un piso, por lo que, si no vamos a aceptar su comportamiento natural, quizás no deberíamos compartir la vida con ellos.

A través de PROGAT
Texto extraído de la conferencia realizada por Vicky Halls en el Seminario Felino realizado en Barcelona por IFCW/GEMFE y Plataforma Gatera

Los comentarios están cerrados