Gestión Ética de Colonias Felinas

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Infinidad de estudios demuestran que los gatos no sólo no son una amenaza para el resto de especies, sino que en realidad juegan un papel importante en el equilibrio de los ecosistemas locales. Lo que ha cambiado en ese tiempo es cómo la gente ha reconfigurado el ambiente para satisfacer nuestras necesidades, a un gran costo, no solo para los gatos, sino para otras especies que comparten nuestro ecosistema.

Biólogos eminentes, científicos climáticos y defensores del medio ambiente están de acuerdo en que las actividades humanas destructivas son una verdadera amenaza para la Vida Silvestre y el Medio Ambiente, cuyo deterioro es, sin duda, la principal causa de la pérdida de especies.

Es la relación entre los seres humanos, el resto de animales y el medio ambiente lo que falla terrible y casi irremediablemente.

Independientemente a su derecho natural a la vida, digna y plena, reconocido ampliamente por una sociedad cada vez más concienciada, los gatos urbanos pueden ser aliados beneficiosos para la comunidad. Sin embargo, la rapidez con la que se reproducen, y la tendencia natural a la superpoblación cuando hay condiciones favorables y no hay control de natalidad, reducen a los gatos a ser considerados meras molestias cuando no directamente plagas.

Aunque la sensibilización de la sociedad hacia los derechos de los animales aumenta día a día, las legislaciones actuales de control de la población felina se basan en el nada humanitario método de capturar-matar, acompañado de normativa que prohíbe alimentarles.

Pero queda patente, exterminio tras exterminio, que este método es totalmente ineficaz.

Hay que detener la matanza sistemática de nuestros vecinos animales, implementando métodos éticos que ya existen y se practican en las sociedades avanzadas, para la gestión de la convivencia pacífica entre todas las especies.

La única legislación eficaz para la Gestión de Colonias felinas es la realizada desde un prisma humanitario, basada en el llamado método C.E.S. (captura – esterilización – suelta).

El método más usado por las protectoras y asociaciones, el de Captura-Adopción, tampoco es viable. Sencillamente, no hay casas suficientes donde puedan acogerse a estos gatos ferales, para ser “socializados debidamente” y posteriormente dados en adopción. Además, tomando esta vía, las protectoras y asociaciones restan recursos a la recolocación de cachorros, animales enfermos o abandonados, que sí podrían ser dados en adopción.

Esta forma ética de actuar, gracias a los demostrados buenos resultados tanto para gatos como para humanos, se ha convertido en la política oficial en numerosas ciudades americanas, europeas, asiáticas e incluso africanas.

Es actualmente el método recomendado por la Organización Mundial de la Salud para evitar la proliferación descontrolada de colonias felinas.

Los beneficios que conlleva el desarrollo de un proyecto de control de colonias felinas son tan cuantiosos que merece la pena considerarlo un servicio público que las administraciones tienden a implantar. Generalmente el CES se comienza con acciones y voluntades particulares, cuyo testigo, en una sociedad desarrollada, debe ser recogido por la administración, sobretodo municipal, aunque la autonómica también tenga su ámbito de actuación.

Este proyecto, al que llamamos CES (capturar, esterilizar y soltar) consiste en la recogida de cada gato que compone la colonia para su examen sanitario y posterior castración y desparasitación, para después devolverlo a su colonia, realizando además un seguimiento de estos animales y de la colonia que garantice su buen estado de salud, con criterios responsables de alimentación (siempre con pienso seco y agua en recipientes adecuados en los lugares apropiados)

Aplicando este método de control conseguimos reducir el número de gatos evitando así la superpoblación y las molestias que pudiera producir esta situación a los vecinos. De esta manera, controlando la colonia, desaparecen las molestias provocadas por los celos, las peleas, y la continua procreación (maullidos, vagabundeo, olores de marcaje, camadas, etc)

Estamos esterilizando y controlando sanitariamente colonias de gatos tanto en Madrid como en Guadarrama, intentando retirar a los mansos y a los cachorros para su adopción. Actuamos en varias colonias, y esperamos que pronto empiecen a verse los resultados (más bien “no verse”)

Esta labor que realizamos beneficia tanto a los gatos como a los vecinos de la zona, ya que controla la población felina a la vez que reduce sensiblemente las molestias asociadas al celo y apareamiento que puedan ocasionar los gatos. Estos a su vez controlan la población de roedores, que representan un riesgo importante de salubridad.

Los gatos esterilizados se identifican con un corte recto en la punta de la oreja, de esta forma se les hace una marca universalmente reconocida de gato ya esterilizado, establecida a nivel mundial, para no ser capturados de nuevo sin necesidad. También se les desparasita y se les revisa sanitariamente para retirar los que tengan enfermedades  incurables o estén en un estado que les imposibilite la vida en la calle. La gestión de colonias ya se está aplicando en ayuntamientos de ciudades españolas (Valencia, Barcelona, Salamanca, Oviedo, Orense, etc) y desde hace décadas en la mayoría de países desarrollados.

Lo que se pretende es que los intereses de los vecinos y los de los gatos no sólo no colisionen, sino que se armonicen.

Así,  tener las colonias gestionadas (esterilizadas, controladas sanitariamente, desparasitadas y alimentadas con criterios racionales e higiénicos) supone en realidad un privilegio para nuestro municipio, ya que los gatos actúan siempre como plaguicidas y raticidas naturales, manteniendo a estas poblaciones- que sí suponen un riesgo sanitario- bajo estricto control. Además, a largo plazo, el número de gatos se va reduciendo cada vez más, al no reproducirse.

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